Por Bárbara Gracia (Fisioterapeuta suelo pélvico)
Entender qué tipo de incontinencia sufres es clave para abordarla de manera efectiva:
Incontinencia de esfuerzo: aparece al realizar actividades que aumentan la presión intraabdominal, como reír, toser, estornudar, correr o cargar peso.
Incontinencia de urgencia: se produce una necesidad súbita y urgente de orinar, difícil de controlar.
Incontinencia mixta: combinación de las dos anteriores.
Muchas mujeres, ante las primeras pérdidas, optan por soluciones rápidas como el uso de compresas, salvaslips o incluso pañales. Aunque pueden parecer prácticas a corto plazo, estos recursos no abordan la raíz del problema y pueden derivar en nuevas complicaciones:
Irritaciones y dermatitis.
Infecciones urinarias de repetición.
Proliferación de hongos y cándidas.
Sensación constante de incomodidad, ardor o picor.
Más allá de las molestias físicas, las repercusiones emocionales son significativas: baja autoestima, miedo a situaciones sociales, evitación de actividades deportivas o de ocio, disminución del deseo sexual o incluso aislamiento social.
La buena noticia es que la incontinencia urinaria tiene tratamiento y, en muchos casos, puede revertirse o mejorar notablemente con fisioterapia especializada en suelo pélvico.
El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejidos que sostienen la vejiga, el útero y el recto. Cuando estos músculos están debilitados o descoordinados, aparecen síntomas como la incontinencia.
En la consulta de fisioterapia de suelo pélvico se realiza una valoración exhaustiva para determinar el tipo de incontinencia y la causa principal. A partir de ahí, se diseña un plan de tratamiento personalizado que puede incluir:
Ejercicios de fortalecimiento y control del suelo pélvico y abdomen
Técnicas de biofeedback
Terapia manual
Educación en hábitos de micción saludables
Corrección postural y trabajo respiratorio
Lo más importante es no esperar a que el problema sea grave para pedir ayuda.
La diferencia entre perder unas gotitas esporádicas y no poder salir de casa sin una compresa o pañal es, muchas veces, solo cuestión de tiempo y de atención temprana.
La incontinencia urinaria no es una consecuencia inevitable de la edad, ni de los partos, ni de la menopausia. Es un síntoma tratable.
Dar el primer paso y consultar con una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico puede ser el inicio de una recuperación no solo física, sino también emocional y social.
En nuestro centro, acompañamos a mujeres en todas las etapas de su vida para recuperar la confianza en su cuerpo, su bienestar y su salud íntima.
Si te sientes identificada, te animamos a reservar una primera visita con nosotras. Tu salud íntima es importante. Y merece ser cuidada.